Como hacer que mi bebe gatee apoyándolo en su aprendizaje

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¿Quieres ayudar a tu bebé a empezar a gatear? Si ya notaste que alcanzó cierta edad, estarás buscando ayudarlo a que de sus primeros pasos. O mejor dicho, sus primeras gateadas, para poder empezar a andar por el mundo.

Es un momento bonito con nuestro hijo, porque es de las primeras ocasiones que vamos a enseñarle andar por sí solo. Algo que vamos a continuar haciendo durante toda la vida, para llevarlo a ser una buena persona.

Pues bien, ahora veremos algunas formas en que podemos empezar a guiarlo para empezar a andar de esta manera. Y también algunas recomendaciones para estar seguros que es el momento indicado para hacerlo.

¿Cuándo se empieza a gatear?

como hacer que mi bebe gatee

La primera pregunta que considero se debería contestar es sobre si ya se encuentra en edad de comenzar a gatear. Nadie nace con un manual de cómo ser padre o madre, por lo que podrían pensar que es el momento de hacerlo.

La realidad es que los bebés pueden estar ya gateando entre los 6 y 10 meses, antes de eso es raro que empiecen con esta acción. Sin embargo todo dependerá del pequeño, algunos no van a sentirse seguros para hacerlo.

De hecho, también vale la pena tomar en cuenta que algunos pequeños se terminarán por saltar esta etapa y van a buscar ir directamente a caminar. Por lo tanto, verás que no es una etapa obligatoria en la vida de un bebé.

Cómo enseñar a gatear a mi bebé

Pues bien, ahora veremos formas de enseñar a gatear:

Comenzarán sin tener estilo definido.

Cuando uno piensa en bebé gateando, tiene muy bien marcado en la mente el bebé andando en sus cuatro extremidades. Pero debes saber que eso sucede cuando el bebé ya tiene algo de experiencia al estar andando.

En realidad, al inicio puede hacerlo de la manera en que pueda, por ejemplo, arrastrándose como si fuera una pequeña lombriz. Por lo regular, terminará al final acostumbrándose y siendo un profesional para andar sobre sus rodillas.

Debes entender que no todos los pequeños tendrán un aprendizaje en donde todo va hacia adelante. Es decir, que puede darse el caso que estaba yendo para adelante sin problemas. Mejorando en su técnica para gatear.

Pero de repente, retraerse y ya no querer hacerlo más. Es normal esto, se encuentran aprendiendo de todo y todavía su mente no está formada como la de un adulto. Puede haber perdido interés o haberlo olvidado.

Los hermanos menores se esforzarán menos.

Otro detalle que me gustaría señalar es que algunas personas han notado que los hermanos menores pueden llegar a tardar más en gatear. Y la razón que se ha encontrado es que se les puede facilitar la vida por un hermano.

Es decir, el gatear surge de la necesidad de andar de un lado a otro. Pero si tiene un hermano que le está pasando todos los juguetes, por ejemplo, no se va a esforzar. No tiene una necesidad clara de intentar andar.

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Ejercicios para estimular le gateo.

Aquí hay dos ejercicios que puedes realizar:

Ponerlo boca abajo y se levante.

Uno de los movimientos más difíciles para un pequeño es poder levantarse de su propio estómago para andar. Cuando son muy pequeños es común que se queden en la misma posición que los dejas. Busca estimular su andar.

Un ejercicio para poder ayudarlo es que te sientes en el piso con las piernas estiradas. Y que pongas al pequeño boca abajo sobre tus muslos. Este intentará andar a partir de esta posición, empujándolo a lograr levantar el estómago.

Ponerle juguetes cerca para que los busque.

¿Recuerdas cuando dije que tener hermanos mayores podría retrasar un poco el gateo? Pues ahora lo vas a estar empujándolo a hacerlo. Una de las mejores maneras para ello es haciendo uso de sus juguetes preferidos.

Lo que harás será sentarte en el piso con él y colocando los juguetes a cierta distancia. Entonces, al verlos va a querer tenerlos para sí y eso empezará a motivarlo a andar. No siempre lo logrará, pero lo estarás empujando a intentar andar por sí mismo.

Es posible que las primeras ocasiones simplemente se queden estirando los brazos, indicando que lo quiere. Si ves que no anda no te preocupes, recuerda que no todos tienen el mismo ritmo. Pero en una de esas, puede que empieza a intentar gatear hasta ahí.

Una vez que gatee, a vigilar.

Toma en cuenta que una vez que haya comenzado a andar, la vigilancia que tendrás sobre él deberá ser mayor. Ya no es el pequeño que puedes dejar tumbado en alguna parte y estará quieto hasta que regreses.

Ahora puede andar por sí mismo y estará buscando satisfacer su curiosidad natural. Otra etapa de su vida ha comenzado y ahí estarás a un lado para apoyarlo en esa nueva aventura que acaba de comenzar.

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