¿Es malo el calor en el embarazo tanto para mí como para mi bebé?

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¿Es malo el calor en el embarazo, puede perjudicarme a mí o a mi hijo de alguna forma? Estas son preguntas que surgen, entre muchas otras, durante esta etapa tan bonita de la vida. Y es que siempre hay muchas incógnitas.

El embarazo puede ser muchas cosas, pero menos simple. Hay muchos detalles que se deben conocer para poder cuidar el cuerpo al máximo. Y es que puede haber mil razones por las que puedan surgir complicaciones.

Y las personas por lo regular no tienen conocimiento de todos estos detalles. Por lo que pueden llegar a surgir dudas. Y una de las que más me he encontrado es todo lo relacionado al calor. ¿Me puede llegar a afectar como embarazada?

Intentaré contestar esta pregunta de la forma más clara posible.

El calor y los riesgos para el embarazo

Es malo el calor en el embarazo

Durante el embarazo, nuestro cuerpo es una incubadora natural. Todo lo que suceda a nuestro organismo terminará por afectar al próximo por nacer. Es por eso que una buena alimentación es vuelve tan vital.

Pero también los factores externos que puedan afectarnos terminarán por llegarle. De manera directa o indirecta, esto podría complicar su crecimiento. El calor es uno de los que llega a generar más dudas.

Puede que en condiciones normales puedas andar en cierto calor y no tener problemas. Pero es que durante el embarazo, hay una cierta intolerancia natural al calor. Es propia de esta condición y será temporal.

Esto es una especie de medio de defensa del cuerpo. El cual, te avisa que te encuentras en condiciones de calor que no convienen en ese momento. Es una forma de avisarte que deberías retirarte lo más pronto posible.

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Por lo tanto, verás que el calor si afecta durante el embarazo. Por lo tanto, hay que estarse cuidando de no recibir demasiado. Pero, ¿qué condiciones son las más peligrosas para estos momentos?

¿Qué consecuencias puede llegar a tener la subida de calor?

¿Es un problema fatal o algo similar? No tanto, pero sí que terminará por ser perjudicial para tener un nacimiento sano. Tener demasiado calor de forma habitual tiene como consecuencia que los nutrientes no puedan llegar al feto.

Ante el calor, tu organismo intentará cerrar los vasos sanguíneos para intentar lograr enfriar el organismo. Esto hará por lo tanto que estén llegando menos nutrientes a tu hijo, lo cual es una situación poco favorable.

Es muy probable que por una ocasión no pase nada. Pero es posible que si lo haces de manera constante (salir todos los días, por ejemplo), los efectos sí que puedan llegar a darse. Lo mejor será evitar por el momento.

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Además, hay que tener un especial cuidado con los golpes de calor, que pueden llegar a ser peligrosos. Esa descompensación podría llegar hasta nuestro hijo, ¿cómo reconocer que estás entrando en esa etapa?

Reconociendo un golpe de calor en una embarazada.

  • Puedes comenzar a sufrir mareos repentinos. Estar en una situación de calor y empezar a marearte puede ser un aviso del cuerpo.
  • Enrojecimiento de la cara y otras partes del cuerpo. La temperatura general ha subido y se está mostrando de forma externa para que hagas algo al respecto.
  • El pulso podría elevarse más allá de lo normal, por lo que si sientes que está tu corazón y pulso acelerado, ten cuidado. Podrías estar entrando en fase de calor.
  • Simplemente tomar la temperatura y estar por arriba de los 39 grados centígrados, sin tener ningún tipo de enfermedad.
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Para evitar estas situaciones, se recomienda:

  • Por supuesto, evitar salir al sol todos los días. Muchas embarazadas intentan seguir con sus actividades que puedan implicar salir a la calle a horas soleadas. Tratar de cambiar esta rutina lo más posible.
  • Tomar la suficiente agua. Y no digo tomar mucha agua, porque también el exceso puede ser contraproducente. Pero si tomar al menos cuando tienes sed y mantener el cuerpo hidratado ayudará a controlar la temperatura.
  • Evitar demasiados alimentos con carbohidratos y preferir algunos más fríos como ensaladas. Es algo pequeño, pero en realidad sí que ayuda a la larga a evitar subidas de calor corporal.
  • Si los recursos lo permiten, usar aire acondicionado. Este puede ser un gran aliado para mantener siempre la temperatura. Pero cuidado con los cambios de temperatura al salir, puede ser un cambio brusco.

Durante el embarazo hay que buscar estar lo más cómoda posible. Y pues claro, no por eso dejar de realizar nuestra vida. Con el embarazo es posible realizar muchísimas actividades, incluso el trabajar.

Pero así como se vigila el calor, se tendrá que tener más elementos bajo la lupa. Es una condición que requiere todo nuestro cuidado y nos da algunas limitantes, pero podremos seguir funcionales.

¿Qué te parecieron estos consejos, te sirvieron? De ser así, no dudes en compartir con otras personas para que puedan de igual forma aprovecharlos.

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